El hombre de negro en el cementerio
El insólito episodio, que no pasó a mayores, se produjo a 30 años de uno de los casos criminales más recordados de Mendoza: el asesinato del niño Yoryi Godoy, de 3 años, cuyos restos descansan en una de las tumbas del cementerio público de Guaymallén.
«Muchas veces encontramos muñequitos y amarres en el fondo del cementerio«, explicó Daniel a radio Nihuil, luego de relatar que el hombre vestido de negro se había ido a poco de ser entrevistado por la Policía. «No estaba robando ni nada de eso, así que le pidieron que se retirara», completó.
Personal del cementerio de Guaymallén describió otras conductas insólitas que suceden en el predio. «Hay una mujer que cada tanto viene y tira monedas por todos lados. Le dicen la bruja de las monedas».
La tumba de Yoryi Godoy
Con el paso de los años, la necrópolis municipal situada en el distrito Buena Nueva tiene historias impactantes: la tumba del niño Yoryi Godoy recibe, desde 1996 -cuando fue sepultado- todo tipo de visitas y manifestaciones de índole social; y Nicolás Gil Pereg -asesino condenado-, que vivía enfrente, recorría periódicamente el lugar y se higienizaba con agua de los piletones.
A Yoryi Godoy le dejan juguetes, rosarios, cartitas, muñecos y pequeñas placas en agradecimiento por favores recibidos.
Desde lo alto y en medio de un crucifijo, la carita del pequeño evoca aquella tragedia ocurrida en Guaymallén hace 30 años, a manos de los padres.


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