Al menos 30 personas murieron y decenas resultaron heridas este miércoles en un choque entre dos trenes de alta velocidad en la provincia española de Toledo. Una formación de Renfe embistió desde atrás a un tren de la compañía Iryo que circulaba en la misma dirección y que, según los primeros testimonios, estaría detenido. Por el impacto, dos vagones cayeron por un terraplén.

Ambos trenes cubrían el trayecto entre Madrid y Sevilla y llevaban en total 544 pasajeros: 397 en el AVE y 147 en el Iryo, entre ellos un bebé. El accidente ocurrió a las 8.54, hora española, en el kilómetro 118, entre las localidades de Urda y Orgaz, en una zona de montes.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, precisó que 24 de los fallecidos viajaban en el AVE y 6 en el Iryo, y advirtió que la cifra podría aumentar: «Lamentablemente van a aparecer más. No ha sido posible alcanzar la profundidad de los vagones». Las primeras pericias apuntan a una falla humana de un operador.
Al mediodía, todos los heridos habían sido evacuados y trasladados al hospital universitario de Toledo, a unos 50 kilómetros del lugar. Renfe informó que la circulación entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía quedó interrumpida.
«No paran de sacar gente y ponerles sábanas. Es apocalíptico. Es como si hubieran puesto una bomba», relató Sebastián Herrero, un pasajero sevillano de 46 años que viajaba en el vagón 7 del Iryo.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se mostró «consternado» y suspendió su agenda. El choque ocurre nueve meses después de la tragedia ferroviaria de Adamuz, en Andalucía, en la que murieron 46 personas.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora